Cuando creces y cambias, de pronto empiezas a caerle mal a mucha gente.
A todos aquellos a los que dejas de complacer.
A todos aquellos que quieren ser libres como tu, pero se reprimen y no se atreven, por eso no te soportan.
Les caes mal también a aquellos que esperan que te comportes acorde a sus designios y a todos los que tienen expectativas sobre ti.
A los esclavos del sistema, también les caes mal.
En resumen le caes mal a todos aquellos que viven condicionados.
También los hay que te tienen envidia.
¿pero sabes qué?
Aunque duele, con el tiempo te sientes liberada y te das cuenta de que has soltado lastre y que menos mal que te has librado de toda esa gente preocupada de la imagen, de la educación, de las apariencias y manipulándote.
Si, si toda esa gente que te hace sentir egoísta por el mero hecho de ser tu… que regalo de la vida, dejarlos atrás.
Es como soltar lastre.
Y una vez que sueltas lastre estas en condiciones de atraer a gente honesta, auténtica, consciente y bella a tu vida.
Esa gente que no te van a tener envidia porque han vivido procesos similares.
Esa gente que nunca van a competir contigo.
Esa gente que no te van a reprochar el mero hecho de que seas tu.
Personas que sencillamente te van a respetar, te van a dejar ser y sólo están preocupados de gozar y disfrutar de tu compañía.
Existen personas que no critican, que no se quejan, que no restan, que solo suman.
Personas que no compiten, personas que no tiene celos, ni envidia, personas que sólo quieren celebrar y compartir contigo de forma real.
Personas que están tan preocupadas por crecer y sanarse que no tienen tiempo de proyectar su oscuridad en los demás.
Personas dispuestas a defenderte con amor, cuando alguien habla mal de ti.
En definitiva, personas integras y honestas.
No aceptes nada menos que eso…
Manifiesta la plenitud y abundancia relacional.
Respétate, exprésate y al menor feo o desprecio que te hagan, simplemente suelta lastre.
La vida es demasiado corta como para compartir nuestro precioso presente con personas que sencillamente no suman.
Nos merecemos ser vistos y amados a un nivel profundo y sólo existe este instante.
Y en este instante que es lo único que tengo, quiero la plenitud.
No quiero ni compartir ni un solo segundo de mi vida con alguien que no tenga el corazón abierto al amor real.
NO, ya no me conformo.
Cada instante es un regalo, cada instante es vida, y sólo quiero personas maduras e integras a mi alrededor.
Y al fin y al cabo, sólo pido lo mismo que doy.
Por eso para poder manifestar tu verdadero espejo vibracional, has de soltar lastre.
Como resultado de haber abandonado todas las estrategias de complacencia y sumisión para definitivamente relacionarte sólo desde el amor y la igualdad.

% comentarios (1)

Jaime Andrés

Mar 10, 2020 at 8:47 PM

Aprender en el camino, es una transacción de tiempo por conocimiento, pero debemos continuar adelante porque la vida se hizo para fluir en ella y no para estancarse.

Así sea difícil continuar por miedo a la soledad ( aunque esto sea una ilusión) El tiempo termina siendo, la mayor valía de la vida y de allí como dices debemos aprender a saber con quien compartirlo.

Gracias Covadonga por tus palabras. 🙏🏼🤗

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