Las consecuencias de las experiencias vividas en los 7 primeros años de vida, son devastadoras y nos marcan de por vida.

Los traumas que experimentamos cuando somos niños nos determinan en la edad adulta y generan patrones de comportamiento y de carácter que marcan nuestras vidas. Es decir, es crucial que eduquemos a los niños en el amor y en el respeto porque las heridas emocionales que les infringimos desde la inconsciencia determinan sus vidas en la edad adulta.

Veo todos los días adultos en mi consulta con problemas relacionales, con serios problemas autoestima, adicciones, dependencia emocional, depresiones, fobias, etc….  Que resuelvo cuando les conecto con el origen del trauma y se van a una experiencia de su temprana infancia. Prácticamente siempre que trabajo con la autoestima y el empoderamiento personal tengo que ayudar a la persona a desbloquear un episodio de su infancia.

Como transcurre nuestra infancia es determinante para nuestra edad adulta.

El otro día me comentaba una amiga que trabaja en un colegio de administrativa como había asistido a la humillación pública de un alumno por parte de una profesora.  Al entrar ella en el aula a entregarle unos papeles la profesora mandó y empleo el verbo mandar/ ordenar. Ordenó al niño ponerse en pie y contarle a mi amiga lo mal que se había portado. El niño con los ojos llorosos balbuceaba palabras y a mi amiga le dolía el corazón sólo con verlo aunque fue incapaz de enfrentarse con la profesora e interrumpir la situación. La profesora le decía:

Vamos, cuéntaselo a la señorita, que lo escuche toda la clase, que sepan cómo te has comportado.

No tengo ni idea de lo que había hecho ese niño de 6 años, pero ya sé que crecerá con un pánico atroz a hablar en público y que probablemente nunca será capaz de dar una conferencia, pero no sólo eso, los efectos de una humillación pública a esa edad son devastadores y pueden provocarle timidez, un carácter hermético y cerrado fruto del miedo.

Esos son los traumas a los que me enfrento todos los días con adultos y les producen muchísimo dolor. Este tipo de episodios son penosos.

Evidentemente la maestra no sabe que le está jodiendo la vida al niño, es pura inconsciencia.

Vivimos en una sociedad profundamente enferma, una sociedad donde el 70% de la población no se hace preguntas, ni se cuestiona nada. El uso de los fármacos psiquiátricos se ha disparado y el sufrimiento y la insatisfacción están generalizados

Como decía Khrisnamurti:

“No es signo de buena salud el estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma.”

El sistema educativo es obsoleto, se diseñó con el taylorismo para tener ocupados a los hijos de los obreros y su finalidad es producir trabajadores útiles para el sistema.

Todos estamos de acuerdo en que todos los conceptos que memorizamos y repetimos apenas nos sirven para nada. Yo me pregunto muchas veces aparte de leer, escribir, sumar, restar o multiplicar que más me ha quedado de todas esas horas de estudio, de todas esas horas de esfuerzo y trabajo.

El sistema educativo nos pide que estemos sentado 6 horas en una silla al día, desde que somos chiquititos, nos hace memorizar, datos, cifras, textos y nos atiborra de un cúmulo desbordante de información inútil.

En ningún momento nos enseña a gestionar nuestras emociones o a potenciar nuestra creatividad y nuestros dones. Hasta el punto de que cuando somos chiquititos amamos y somos creativos de forma natural, estamos conectados con nuestras necesidades y las sabemos atender.

Meternos en un aula 6 horas nos desconecta  ¿de qué otro modo lo podríamos soportar?

Imparto talleres con adultos todos los días que me preguntan cómo pueden reconectarse con su interior, porque la vida les ha enseñado a mirar fuera, a absorber todo lo de fuera y les ha desconectado de su sentir y de su corazón.

Es patético ver a grandes directivos a gente con ingentes sumas de dinero y grandes empresas, sufrir porque no tienen autoestima, porque no tienen gestión emocional porque son robots y porque se han desconectado de su sentir hasta el punto de que son incapaces de reconocer sus necesidades. Adultos limitados, carentes, incapaces de enfrentarse a la soledad o de responsabilizarse de sus vidas. Sólo saben ganar dinero y buscar una pareja compulsivamente para poner un parche en su dolor.

Ese es el fruto de un sistema educativo que nos desconecta, que nos hace buscar fuera y nos atiborra de información exterior sin permitirnos desplegar nuestros dones interiores, sin permitirnos brillar con nuestra unicidad, sin permitirnos dejar aflorar nuestros talentos y midiéndonos a todos por el mismo rasero, rasero obsoleto que no tiene ningún sentido.

Grandes empresas como google se gastan millones de euros en programas de mindfulness para sus trabajadores. Millones de adultos destrozados se esfuerzan por entrar en el estado de presencia buscando un poco de paz. El mindfulness o la presencia es la base de cualquier trabajo terapéutico o de coaching. Como sabéis el estado de presencia es lo más parecido a la iluminación.

Los niños están presentes, hace días escuché otra historia de una amiga, acerca de su hijo. Me contaba que ella se había olvidado de meterle los deberes en la mochila y como la maestra se enfadó y castigó a su hijo, a pesar de que el niño no tenía nada que ver a estar una hora de pie encerrado en un cuarto.

¿Qué hace un niño cuando se pasa una hora de pie en una habitación aterrado por un castigo? Darle vueltas a la cabeza, es decir con ese injusto castigo la maestra lo está sacando del estado de presencia, de ese ansiado estado de presencia que perseguimos tantos adultos, de ese ansiado estado de presencia del que hablan los coaches y los grandes maestros espirituales. Sacar a un niño del estado de presencia es un gran destrozo.

Por no hablar acerca de cómo los evaluamos, los juzgamos y los comparamos, examinándolos, poniéndoles notas, etiquetándolos como buenos y malos y midiéndolos por el mismo rasero. Es como si mides a un pez por su capacidad de subir árboles o a un mono por su capacidad de nadar, sin tener en cuenta las actitudes y dones individuales.

Los enseñamos a competir desde que son niños y lo que es peor les transmitimos que tiene que hacer cosas para que les queramos, es decir que se tienen que ganar el amor.

Los educamos con estímulos antinaturales como premio, castigo limitándolos y restringiendo la posibilidad de que florezcan libremente.

Eso es lo que han hecho con nosotros y esta es la sociedad en la que nos hemos convertido, ¿Realmente queremos seguir desconectando niños felices para convertirlos en adultos destrozados, manipuladores, egoicos, hechos polvo como nosotros?

% comentarios (5)

Cherly Peña

Feb 18, 2019 at 10:11 PM

Guao! Ya el mío tiene 18 y aunque como toda madre he intentado hacer lo mejor con las herramientas que estaban en mis manos y lo que creía que sabía, vaya que puedo haberme equivocado seriamente en muchas oportunidades… este post es digno de ser compartido con todo el mundo, porque infancia todos tuvimos, y por lo general la vida te pone algún niño en el camino y hay que cuidar ese encuentro. Gracias!

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Jaime Andrés

Feb 19, 2019 at 2:18 PM

Tienes razón Covadonga de niños perdemos “Nuestra Paz” y esa conexión que nos hacía uno con el universo, debido al sistema educativo que la sociedad ha impuesto para hacernos pertenecer a un mundo externo vacío y sin razón de ser, solo alimenta la ilusión colectiva de lo que es vivir. 😔

De allí de la importancia de escuchar nuestro interior para que nuestra luz abra el camino a todos los hermanos para el despertar.

Gracias por tus palabras. 🙏🏼

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Un Tal Por Cual

Feb 19, 2019 at 5:50 PM

Y que propuesta tienes al respecto?

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Natura

Feb 21, 2019 at 6:20 AM

“Me contaba que ella se había olvidado de meterle los deberes en la mochila y como la maestra se enfadó y castigó a su hijo, a pesar de que el niño no tenía nada que ver a estar una hora de pie encerrado en un cuarto”
Yo me pregunto…
Quien es el responsable de los deberes?? Que pasa con “La autonomía del niño si le hacemos todo?”
No estoy muy de acuerdo con tu post… El colegio no es como se percibe en estas letras.
Normalmente me gusta lo que escribes, no siempre estoy de acuerdo y hoy es una de esas veces.
Gracias por seguir mostrándonos el camino… Y por tu generosidad

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Claudia.

Feb 21, 2019 at 8:02 PM

Y que hago? No lo llevo a la escuela. Yo lo he pensado mucho y pienso lo mismo. Me encantaría una respuesta

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