Hola M Carmen,
Tu en eso de la muerte ya tienes la maestría, verás como te empiezan a llegar a la consulta las personas con duelos y verás lo bonito que va a ser para ti a partir de ahora enseñarlas a aceptar eso, a vivir eso sin tanto drama ni resistencia.
Lo que no excluye sentir el dolor, claro que es un dolor muy profundo, y sentirlo te desgarra, pero cuando lo estás sintiendo lo estás amando y lo estás sublimando. Te está purificando y sanando ese dolor, porque es un miedo muy profundo que se disuelve.
Tu lo sabes bien.
¿Estarías hoy leyendo esto si no fuera por todas las muertes que te han rodeado?
¿creerías en Dios?
¿tendrías un despertar espiritual?
¿podrías relacionarte desde la presencia y profundidad que tienen hoy tus relaciones?
¿O seguirías sumisa y complaciente ante el miedo a perderlas?
Y ahora que se ha muerto tu ‘tesoro’ y te ha dejado el regalo más valioso que te podía haber dejado, después de ella has sublimado el miedo al rechazo, al abandono, a la perdida, porque ya los has transitado, ya los has amado.
Y gracias a eso, hoy puedes relacionarte desde la igualdad y la libertad.
¿Y qué belleza, verdad?
¿Qué regalazo te ha hecho tu hija con su muerte?
Ahora puedes disfrutar la presencia en tus relaciones.
Llóralo, siente el dolor, pero no lo sufras. porque esa conexión amorosa sigue activa para toda la eternidad, volverás a encontrarte en otro plano, en otro formato, con otras formas y escenario…. pero ya aquí y ahora está contigo su amor te nutre, te acompaña, te envuelve.
Ella te acompaña orgullosa de como su muerte te ha sanado y liberado, de la cantidad de miedos que has llorado y convertido en amor gracias a esta experiencia y de lo bella que va a ser ahora tu vida.
Porque cuando no tienes miedo de perder a alguien, es cuando puedes realmente amar a alguien.
Y tu, ya no tienes ese miedo, no … ya no…. ya lo has transitado, ya lo has amado, ya lo has sublimado, ya lo has trascendido.
Bendita muerte
No en vano, las pérdidas de este mundo son ganancias en el mundo real.
No existe la pérdida, es una transformación amorosa.
Amen

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