El lunes impartiendo una conferencia en el Ecocentro me ocurrió algo sorprendente, expuse las claves para una relación de pareja equilibrada y el público me seguía con atención, interesados y afirmando con la cabeza… Entramos en la parte de las proyecciones, donde expliqué en profundidad que ocurre cuando nos enamoramos y como es el reflejo de nuestra propia luz, lo que vemos en el otro en esa primera fase de idealización. Entré en profundidad en el espejo, en la oportunidad de crecimiento que supone reconocer nuestra sombra reflejada en el otro cuando vemos que nuestra pareja no es tan maravillosa como habíamos proyectado inicialmente y como si eramos capaces de abrazar eso con ternura estábamos integrando nuestra propia sombra.

Todas esas cualidades negativas, que manifestamos inconscientemente, que confoman la dualidad de cualquier ser humano y que a la vez nos resultan desconocidas.

Hablé de la ventana de Johari y de la enorme oportunidad que supone adentrarnos en esa parte desconocida de nuestra personalidad que nos muestra nuestra pareja.

Me parece tan fascinante haber sido capaz de diseñar una herramienta para ver de forma explícita ¿Cuál es mi parte desconocida: expediente X? ¿Y donde me la está reflejando el otro?

Y me parece tan sanador, poder ver esa parte y entender que nuestros conflictos con el otro surgen de la no integración de esa parte.

Y que todo se soluciona en el momento en el que somos capaces de abrazar con ternura esa miseria que vemos en el otro, entendiendo que es nuestra propia miseria.

Cuando yo estaba en pleno extasis explicativo, una de las asistentes a la conferencia me interrumpió. Aquella afirmación no tenía sentido para ella, porque ella estaba muy empoderada y el problema era que asustaba a los hombres que se acercaban a ella, debido a su alto nivel de conciencia y a su empoderamiento.

Consciente de que su empoderamiento, no era real, sino que era ego, ya que el empoderamiento real te convierte en una persona infinitamente atractiva para los demás…. Le contesté suavemente que siempre que hay una atracción de pareja, siempre somos espejos y que estaba pasando alguna variable por alto.

Ella mantuvo su postura de que mis afirmaciones eran vanales y que una terapia sólo podía ser efectiva si alguien se sometía a sesiones durante años… mientras yo afirmaba que yo podía llevar a la consciencia con mi trabajo, en que parte no integrada de mi, el otro me está haciendo de espejo.

Al acabar la conferencia se me acercó en privado y me comentó que actualmente tenía dos relaciones con un hombre casado y con un cura, pero que ambos debían atender sus obligaciones previas y por esta razón no podían comprometerse con ella.

Vi claramente donde estaba el espejo, no necesité preguntar nada, ni hacer el taller de 8 horas, ni dinámicas de coaching, pnl, ni nada… Lo ví claro.

¿Vosotros lo veis?

¿Lo explico?

¿Lo véis?

Hombres falsamente empoderados que se convencen que son imprescindibles para su entorno ante el miedo de abandonar una vida que no les llena. Mujer falsamente empoderada, que por no mirar realmente lo que le está pasando se autoconvence de que es demasiado buena y asusta. Una vez más pares gemelos, espejos… No falla

¡Qué fácil ver lo de los demás, y que dificil ver lo nuestro!

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